Inicia la primavera

Volumen Catorce

Gerardo Cabaña reseña la puesta en escena de Primavera 2021 por el Ballet de Monterrey.

POR Gerardo Cabaña Zuloaga
3 mayo 2021

Inicia la primavera

«Mamá voy a ser del Ballet», dice una niña de 6 años en el Auditorio San Pedro, mientras Deborah Rodríguez interpreta Gamzatti (variación). La pequeña apenas supera la altura de los asientos y de pie gira y canturrea; su personita es el fractal del entusiasmo del público, que no para de aplaudir durante todo el espectáculo.

Del otro lado, bajo la luz copiosa de los reflectores los bailarines hicieron bien lo suyo. Empezaron con un Divertimento de Don Quijote, compás alegre que seguía la música de Ludwig Minkus, interpretado por una parvada de jovenzuelas enérgicas. Nos recordó desde el inicio que se vino a ver Ballet, tan lindo como lo imagina la gente común, pero también, tan armonioso, vivo y divertido como suele olvidarlo la opinión pública. El baile fue el más largo de todas las piezas que se presentaron, porque sí, el espectáculo se compuso de obras diversas e independientes que se hilvanaron entre sí bajo la dirección de Luis Serrano, logrando una muestra movida y entretenida.

Después de la romántica historia de Basilio el zagal, por Luciano Perotto, y Quiteria la hermosa, por Olivia Quintana, los tutús rosados dieron el lugar para la belleza de Frigia, interpretada por Amelie Flores; la joven en su enagua de satén nos dio un baile pasional y expresivo; creó una auténtica atmosfera de tranquilidad y libertad. La llegada de Ernesto Mejica como Espartaco ataviado en rojo bermellón completó el cuadro de los dos amantes; el baile ameritó con justicia el adjetivo de fogoso. Es así como los fragmentos se diferenciaron, no sólo por el tema sino también por el estilo. No extraña que una pieza haya sido de Luis Miguel, Sin ti, coreografiada por Vicente Nebrada y ejecutada por Brian Ruíz, cuyas contorciones recordaban los fuertes gritos de un concierto.

El evento hizo justicia a su nombre: Primavera 2021 coreografías de corte clásico, neoclásico, contemporáneo. A través de estas tres corrientes históricas se movieron las distintas piezas, y tan sólo quedó el deseo de haber presenciado mayor claridad en el orden de los cortes, pues iban y venían sin un patrón, y aunque esta libertad y experimentación son valiosas, no es fácilmente captada por nosotros los espectadores.

El evento continuó. Alternaba la ternura de un Gamzatti con las curvas lúbricas de dos gotas de agua, Daynier Rivero y Leslie Fuentes, quienes llevaron al escenario las Aguas Primaverales de Rachmaninoff. La obra fue un buen acierto al conjugar la temporada del año, el neoclasicismo y la danza académica del Bolshoi, un detalle que embelleció junto a toda la compañía la noche de ese miércoles 21 de abril.

Dos detalles más resaltaron. La ardiente voz de Chavela Vargas traducido al vocabulario corporal de Deborah Rodríguez y Nicolás Merenda: texturas diversas y figuras rectangulares aunadas a la nostalgia de La Llorona ganaron el amplio aplauso del público. Por cierto, la aparición de la Catrina, por Mariangeles Garce, fue un decorado de muy buen gusto. El segundo aspecto fue la gracia de Andrea de León, quien hizo un solo libre, su vestido flotante, largo a la rodilla, danzó andante ma non tanto, mientras sus brazos y cintura dirigían la música con serenidad, su último paso condensó la belleza de la obra.

Regresando al lado de los espectadores los lugares previstos están llenos, un hecho no frecuente en la ciudad regiomontana, y aunque la capacidad se restringió al 30% debido al COVID-19, es un placer ver que las 300 personas del auditorio conectan con los jóvenes de la compañía. Al final la Sinergia de esos chicos briosos y gallardos se contagia al público y el telón se cierra con un alegre final.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos similares

¿Clásico es sinónimo de literatura?: identidad y libertad en la poesía de «Chepe»

Volumen Cuatro
Las materias de literatura contemporánea comprenden únicamente autores como Carlos Fuentes, Octavio Paz, Julio Cortázar y Jorge Luis Borges. Para Dina Tunesi, en realidad no existe, al menos en las escuelas de artes y de…

Retorno

Volumen Cero
Una prosa de Javier Talamás.

Seeds’ Lullaby: Sueños y el despertar después de la pandemia

Volumen nueve
Nuestra premura por cambiarlo todo o, mejor dicho, por esperar a que todo cambiara por sí mismo, se ha apaciguado. Incluso las inequidades brutales que la pandemia evidenció –hubo quien no pudo quedarse en casa,…

Sin tentar a la suerte

Volumen Uno
Un testarudo vaquero exige su dinero de recompensa tentando constantemente a su suerte.

El último viento de verano

Volumen Cuatro
La Organización Mundial de la Salud ha estimado que para el 2030, el cambio climático será el responsable de 250 mil muertes al año. En el mismo estudio, la OMS detalla que en el 2016,…

Volumen Ocho
José Acevedo hace un recuentos de seis extraordinarias directoras de cine que quizá se excluya de la filmografía "mainstream" por, precisamente, ser mujeres. Esta presente lista busca resaltar aquellas producciones dirigidas por mujeres que se…

El objeto favorito del artista

Volumen Ocho
El cuerpo de la mujer ha sido sexualizado en el arte desde los inicios de la expresión artística del ser humana. Basta con mirar a la Grecia antigua, a los menos viejos Botticelli, para concluir,…

No sé nada sobre arte

Volumen Cero
¿Por qué a muchos no nos interesa el arte? ¿Será que no lo entendemos? O, ¿será que no sabemos como entenderlo? Roberta Villareal explica -a partir de esas preguntas- que las personas sabemos más sobre…

La profesión de escribir por los que no pueden. ¿Quién fuera a pensar que sería una profesión tan esperanzadora? Un pequeño relato de Ernesto Dávila.

Volumen Cero
La profesión de escribir por los que no pueden. ¿Quién fuera a pensar que sería una profesión tan esperanzadora? Un pequeño relato de Ernesto Dávila.