De maternidades y venenos: Louise Bourgeois

Volumen Quince

Dina Tunesi reflexiona sobre maternidades a partir de la obra de Louise Bourgeois: sí, la madre es una artista tejedora de hogares de crianza, pero también puede llegar a ser la guardiana de la prisión más sofocante.

POR Dina B. Tunesi
1 julio 2021
FOTOGRAFÍA POR: VOCANOVA

De maternidades y venenos: Louise Bourgeois

Verano del 2019. Me encuentro en un taller de poesía intensivo y hay muchas personas que rodean la mesa dispuesta en forma de luna. Una chica que parece ser bastante joven nos entrega varias hojas que son hogar de sus poemas; poco recuerdo de lo que versaban, sin embargo, tengo muy presente que hablaban sobre su experiencia de la maternidad, pero todo me sonaba muy familiar: «mi niño bonito de piecitos pequeños, tu mami te ama». Eran cosas que había leído en algún otro momento, y no precisamente en un libro de poesía.

La tallerista en turno habló sobre la maternidad y los mitos que la envuelven: lo común que era leer este tipo de textos y la forma en la que se alejan de la realidad. Varias han sido las mujeres que se han dedicado a visibilizar lo que realmente es la maternidad. ¿Qué significa ser madre?

Louise Bourgeois fue una artista visual francesa que, posteriormente, se nacionalizó como ciudadana americana. Su línea de producción artística fue variada en cuanto a materiales y escalas: desde dibujos y grabados de formato regular, hasta instalaciones y esculturas de más de nueve metros de altura. Bourgeois, una mujer delgada, pequeña y sonriente que en todas las fotografías que la recuerdan aparece erguida y vestida de negro. Resulta complicado pensar que de una mujer de manos tan delicadas proceden piezas tan colosales.

A menudo se recomienda aproximarse a las obras de los artistas sin centrarse mucho en la parte biográfica, pues esto podría producir un sesgo en la recepción, pero el caso de Louise Bourgeois es muy distinto: su arte tiene un carácter más simbólico y personal. Estaba interesada por el mundo de las emociones y la forma en la que se podían manifestar a través de la sublimación.

Su vida llena de dolor y abandono la condujo a experimentar con las figuras del cuerpo humano fragmentado e intervenido por formas viscerales y abstractas. Por eso se dice que es una de las pioneras del arte confesional: su esfera privada se ve ligada directamente a la obra. La muerte de su madre a causa de la gripe española y las infidelidades de su padre durante mucho tiempo marcaron una etapa en su infancia muy importante que después la identificó como un trauma, pues incorporó terapias de psicoanálisis en su proceso creativo.

La pieza más famosa de Bourgeois es Maman (1999): una escultura de casi diez metros de alto de una araña; ésta desencadena todo un estudio de la figura materna, de la mamá de la artista específicamente:

The Spider is an ode to my mother. She was my best friend. Like a spider,
my mother was a weaver. My family was in the business of tapestry
restoration, and my mother was in charge of the workshop. Like spiders, my
mother was very clever. Spiders are friendly presences that eat mosquitoes.
We know that mosquitoes spread diseases and are therefore unwanted. So,
spiders are helpful and protective, just like my mother. (Tate, 2008).

 



Crouching spider
(2003), ubicada en Chateau, la Coste, funciona como metáfora de la bidimensionalidad de la madre como protectora, pero también como monstruo, un evidente contraste de la figura materna debido a la postura que tiene como si estuviera preparada para atacar.

Estas piezas han sido parte de exposiciones ambulantes y la mayoría de las fotografías turísticas se pueden mostrar con las personas colocadas justo en medio de las patas de las arañas, ¿a qué se debe? Los primeros años de producción de Bourgeois se hospedaron en el concepto de lair, es decir, guarida. Recreaba puestas en escena dramáticas que albergaban toda una ambientación y pretendían simular guaridas. Sospecho que es algo que arrastró hasta las esculturas de las arañas quince años más tarde, puesto que la zona debajo de las patas de las arañas podría funcionar como una especie de guardia, un lugar seguro.

Comprendidas estas líneas del trabajo de Louise Bourgeois me parece interesante recuperar su trabajo para reflexionar sobre las figuras maternas, aquellas que son verdaderas y se alejan del arquetipo hollywoodense de una mujer en mandil rosado, sonrisa amable y voz dulce.

Si bien es muy evidente que la intención de Bourgeois es retratar a su madre como una araña por sus cualidades nobles como artista tejedora, entre otras más, por otra parte, tenemos el símbolo universal de la araña: un insecto que puede crear vida, pero también causar muerte. Pueden pasar muchísimo tiempo tejiendo con paciencia las telarañas que vemos por las mañanas a contraluz y asimilan un nido brillante; parecieran una obra de arte producto de la naturaleza, sin embargo, es más bien la manifestación de sus instintos depredadores: son trampas que tienden a aquellos que resultan ajenos. Las telarañas tienen la cualidad de pasar desapercibidas y su único fin es engañar a la presa para ser paralizada en veneno y luego ser consumida tras las preparaciones de envoltura en telaraña.

Además, las arañas han sido señaladas como los insectos que más cualidades “maternas” tienen, concepto que entendemos desde nuestra experiencia de la maternidad, porque se encuentran cerca durante el proceso de la gestación: cargan los huevecillos en su espalda todo el tiempo y, además, se mantienen activas en las primeras semanas de crianza. Las madres arácnidas son capaces de asesinar por sus crías y proveerles del alimento de las víctimas que han cazado cerca de sus nidos.

¿Qué tan diferentes son nuestras madres de estos animales? Ella es refugio en la mayor parte de nuestra vida, pero este espacio seguro también puede ser trastocado cuando la vigilancia es excesiva: deja de ser un símbolo de protección y se convierte en un big brother, una torre de alerta en constante vigilancia. Este veneno que inyectan a las víctimas puede alcanzar las extremidades de las crías y afectarles y a aquellos que les rodean.

Sí, la madre es una artista tejedora de hogares de crianza, pero también puede llegar a ser la guardiana de la prisión más sofocante. Entre sus patas, los hijos encuentran refugio y ellas están dispuestas a matar por ellos; una crianza que suena similar a la nuestra, pero, ¿en qué momento la guarida deja de serlo y se convierte en una prisión? La maternidad va más allá del amor y, como decía Burgeois, es más interesante porque es una escala de grises: puede ser también muy venenosa.

***

Referencias:

Bourgeois, L. (2003). Crouching spider. [Escultura]. Francia, Chateau, la Coste, Provence.

Bourgeois, L. (1999). Maman. [Escultura]. Pieza ambulante.

Tate. (2008). Tate acquires Louise Bourgeois’s giant spider, Maman. Recuperado de: https://web.archive.org/web/20080829190420/http://www.tate.org.uk/about/pressoffice/pressreleases/2008/13904.htm

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