La otra moneda: poesía femenina

Volumen Veinte20

Isabel Papacostas reúne una antología que muestra una sensibilidad poética femenina; es un intento de voltear la cara de la moneda. Si en el siglo pasado los cánones literarios fueron dominados por hombres, en este siglo habrá que resarcir el daño y desenterrar todas esas obras que el machismo escondió. Es un primer paso. Tenemos ochenta años adicionales...que ya llevamos veinte.

por Isabel Papacostas
6 Enero 2020
Teimpo de lectura - 03 minutos 34 segundos
Fotografía obtenida de: Ajicolor

La otra moneda: poesía femenina
(Antología)

Wislawa Szymbroska

Alabanza a mi hermana 

Mi hermana no escribe poemas
y es improbable que de pronto comience a escribir poemas.
Le viene de su madre, que no escribía poemas,
y de su padre, que tampoco escribía poemas.
Bajo el techo de mi hermana me siento a salvo:
nada impulsaría al marido de mi hermana a escribir poemas.
Y aunque suene como un poema de Adam Macedonski,
ninguno de mis parientes se ocupa de escribir poemas.
En el escritorio de mi hermana no hay poemas viejos
ni nuevos en su bolso.
Y cuando mi hermana me invita a cenar,
sé que no tiene intenciones de leerme poemas.
Hace magníficas sopas sin esfuerzo,
y su café no se derrama sobre manuscritos. 

En muchas familias nadie escribe poemas,
pero cuando lo hacen, rara vez es sólo una persona.
Algunas veces la poesía fluye en cascadas de generaciones
que ocasionan temibles corrientes en las relaciones familiares.

Mi hermana cultiva una prosa hablada decente,
toda su producción literaria está en tarjetas postales veraniegas
que prometen la misma cosa cada año:
que cuando vuelva
nos contará todo,
todo,
todo.

Idea Vilariño 

Todo es muy simple 

Todo es muy simple mucho
más simple y sin embargo
aun así hay momentos
en que es demasiado para mí
en que no entiendo
y no sé si reírme a carcajadas
o si llorar de miedo
o estarme aquí
sin llanto
sin risas
en silencio
asumiendo mi vida
mi tránsito
mi tiempo.

Idea Vitale 

Fortuna 

Por años, disfrutar el error,
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día. 

No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada. 

Ser humano y mujer, ni más ni menos. 

Cristina Rivera Garza

V. Presente Paralelo

Esto es lo que ocurre: Matías ha dejado la puerta de la casa abierta y un pájaro de las Tierras Altas, un pájaro Común y Corriente, tan Común y tan Corriente como las palomas verdaderas de Tijuana, entra en la casa (del poema).

Aletea.

Aletea como imagino que aletea a veces
la heterosexualidad. Con desesperanza. Con algo
de prisa. Con ojos de jaula.

Al paso de su vuelo caen fotografías y adornos. Edades. Susurros.
Murallas.

Y me detengo frente a todo eso y, con la misma inmovilidad de las
esculturas súbitas, me pregunto, insistentemente, ¿«así que esto era
el amor»? 

Y nadie, absolutamente nadie, ríe.

Isabel Fraire

creo que el tiempo
gira
lenta 
más lentamente
y se detiene 
ahora 
y estamos 
en el sol sobre el pasto
y alrededor 
cada cosa que miro
también está estando 

Cristina Peri Rossi 

INVITACIÓN

Una mujer me baila en los oídos
palabras de la infancia
yo la escucho
mansamente la miro
la estoy mirando ceremoniosamente
y si ella dice humo
si dice pez que cogimos con la mano,
si ella dice mi padre y mi madre y mis hermanos
siento resbalar desde lo antiguo
una cosa indefinible
melaza de palabras
puesto que ella, hablando,
me ha conquistado
y me tiene así,
prendida de sus letras
de sus sílabas y consonantes
como si la hubiera penetrado.
Me tiene así prendida
murmurándome cosas antiguas
cosas que he olvidado
cosas que no existieron nunca
pero ahora, al pronunciarlas,
son un hecho,
y hablándome me lleva hasta la cama
adonde yo no quisiera ir
por la dulzura de la palabra ven. 

Inger Christensen

2

Lo que se escribe es siempre otra cosa
Y lo que se describe es de nuevo otra cosa
Entre ambos está lo indescrito
que tan pronto como es descrito
abre nuevos territorios indescritos
Es indescriptible
Aunque la oscuridad esté definida por luz
y la luz por oscuridad
siempre queda un resto fuera.
Y aunque este resto "sea definido"
como jardines arrasados
detrás de las verjas de hierro que crecen
siempre queda la lógica
Pero aunque la lógica no esté definida
sino oculta bajo capas de jardines
pintada de jardín a jardín
queda siempre una inquietud
una desesperación
un pulso sin cuerpo
Esto es una crítica del cuerpo
porque es una crítica de la vida.

Anne Carson

ELLA

Vive sola en un brezal al norte.
Ella vive sola.
La primavera se abre como una cuchilla allí.
Yo viajo en trenes todo el día y llevo muchos libros – 

unos para mi madre, algunos para mí
que incluyen Las obras completas de Emily Brontë.
Es mi autora favorita.

También mi principal temor, al que trato de enfrentarme.
Cada vez que visito a mi madre
siento que me convierto en Emily Brontë, 

mi vida solitaria a mi alrededor como un páramo,
mi torpe cuerpo recortándose sobre los barrizales con una apariencia de transformación
que muere cuando atravieso la puerta de la cocina.
¿Qué cuerpo es ese, Emily, que nosotras necesitamos?

Silvina López Medin 

La luz se había cortado

Hablábamos boca arriba,
una conversación de campamento, de antes de dormir
hacía cuánto que la luz se había cortado y el frío 
empezaba a filtrarse
bajo las puertas, corriente de aire
en las cosas que no encastran. 
Hacía cuánto
no conversábamos así
el tono con que se planea un largo viaje,
voces que se deslizan, el sueño
cayéndonos encima con el dulce peso
de un edredón. 
Hasta escuchar un beep 
un motor
las cosas volviendo a encenderse.  

Mary Oliver

Nada es demasiado pequeño como para no hacerse preguntas

El grillo no se pregunta
si existe el cielo
o, si es que existe, si habrá espacio para él.
Es otoño. El romance ha acabado. Aun así, canta.

Si puede, entra en una casa
por el resquicio más pequeño de la puerta.
Entonces la casa se vuelve más fría.

Canta despacio y más despacio.
Y de pronto, nada.
Debe de significar algo, no sé qué.

Pero sin duda no significa
que no haya sido un excelente grillo
durante toda su vida.

Robin Myers
(traducción de Ezequiel Zaidenwerg) 

No me interesa desterrar el deseo.
Cuando veo la urgencia del espino
por clavarse en el aire,
qué sé yo si su anhelo
se parezca al mío.
Pero quiero que se parezca,
que era lo que quería decir.

         §

I have no interest in banishing desire.
When I look at the thorn tree
urging its way into the air,
I have no idea if its longing
is anything like mine.
But I want it to be,
which is my point.

Josephine Bacon
(traducción de Ezequiel Zaidenwerg) 

No siempre me acuerdo… 

No siempre me acuerdo
de dónde vengo

cuando duermo
mis sueños me recuerdan
quién soy 

Mis orígenes nunca
Me van a abandonar. 

Valeria Tentoni 

Sierva María 

La que moría de rabia
en una novela que leí de chica
sigue muriéndose
en el mismo capítulo. 

Se muere mientras las cosas andan;
se muere todo el tiempo 
en el mismo párrafo, se muere
incansable 
sin variaciones. 

Ada Salas

Disfrutar 

I

Piensa
—o mejor
no lo pienses—
que 
esto que 
te parece sin brillo 
brilla
con el único brillo de este único instante
y que 
hay algo en él de suspensión
de tiempo
detenido 

Vera Pavlova

Animal- en invierno
Planta- en primavera
Insecto- en verano
Pájaro- en otoño 
El resto del tiempo soy mujer. 

Eileen Myles
(traducción de Ezequiel Zaidenwerg)

no lo ensayes
hacelo
de primera
de repente
una nube
azul
está en
el cielo
y después
es el
cielo.

Elizabeth Bishop
(traducción de Ezequiel Zaidenwerg) 

Un arte

El arte de perder no es un arte difícil;
tantas cosas parecen colmadas de un propósito
de pérdida que cuando se pierden no es muy trágico.

Pierdan a diario algo. Acepten la molestia
de extraviar el llavero, la pérdida de tiempo.
El arte de perder no es un arte difícil.

Practiquen perder, luego, más cosas y más rápido:
lugares, nombres, dónde era que estaban yendo.
Ninguna de estas cosas es demasiado trágica.

Perdí el reloj materno. Y miren, se me ha ido
la última,o penúltima, casa que tanto amaba.
El arte de perder no es un arte difícil.

Dos hermosas ciudades, perdí. Y algunos reinos
que poseía, dos ríos y un continente.
Y aunque, sí, los extraño, no fue una cosa trágica.

Incluso tras perderte (la voz mordaz, un gesto
que amo) no habré dicho una mentira. Es obvio
que el arte de perder no es cosa muy difícil
aunque parezca a veces (¡anoten!) algo trágico.

Caitlyn Siehl
(traducción de Isabel Zapata) 

La primera palabra que le enseñaré a mi hija
La primera palabra que le enseñaré a mi hija será “no”. 
La cantará y la gritará para mí
y nunca le voy a decir que se calme. 
La dirá cuando le pida que se vaya a la cama
cuando le ordene que no coma un dulce más 
o que apague la televisión.
“No” será la palabra favorita de mi hija.
No sólo le voy a enseñar a decirla 
sino a repetirla una y otra vez
hasta que cada átomo de su pequeño cuerpo vibre con ella.
Si la hace menos suave que el resto de las niñas
la llevaré a museos para mostrarle
en lo que el mármol y la piedra pueden convertirse. 
Le cepillaré el pelo y dejaré que se vista como quiera.
Si esto la vuelve una guerrera en un jardín de flores
sabré que puede caminar sin miedo a que la pisen.
La primera palabra que le enseñaré a mi hija será “no”
y cuando crezca en un mundo que le insista
en que no debe caminar sola en la calle
ese “no” se escuchará como un rugido
que hace eco en toda la cuadra
sin acatar nunca la orden de guardar silencio.
No conocerá el significado de esa palabra.  

Gloria Gervitz

tuve respuestas más recónditas que las preguntas
lo que de veras soy escapa mi entendimiento
no sé quién en mí decide por mí
y salto al abismo de las alturas
y me enredo en mis propias alas 

Alejandra Pizarnik
(de Árbol de diana)

23

una mirada desde la alcantarilla 
puede ser una visión del mundo 

la rebelión consiste en mirar una 
rosa 
hasta pulverizarse los ojos

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